Carta de Bolívar al Congreso de Colombia

Carta de Bolívar al Congreso de Colombia

Simón Bolívar


 

Excelentísimo señor Presidente del Congreso:


LLAMADO POR V. E. PARA VENIR A prestar el juramento como presidente del Estado, tengo la honra de decir a V. E. que he obedecido con gratitud a la voluntad del Congreso general. Pero V. E. tendrá la bondad de cometer a su sabiduría las siguientes consideraciones, antes de obligarme a aceptar un destino que tantas veces he renunciado.

Cuando las calamidades públicas me pusieron las armas en la mano para libertar a mi patria, yo no consulté mis fuerzas ni mis talentos. Cedí a la desesperación del espectáculo de horror que ofrecía ella en cadenas; y poniéndome a la cabeza de las empresas militares, que han continuado la lucha por más de once años, no fue con ánimo de encargarme del gobierno, sino con la ­ firme resolución de no ejercerlo jamás. Yo juré en el fondo de mi corazón no ser más que un soldado; servir solamente en la guerra, y ser en la paz un ciudadano. Pronto a sacrifi­car por el servicio público mis bienes, mi sangre y hasta la gloria misma, no puedo sin embargo hacer el sacrifi­cio de mi conciencia, porque estoy profundamente penetrado de mi incapacidad para gobernar a Colombia, no conociendo ningún género de administración. Yo no soy el magistrado que la República necesita para su dicha: soldado por necesidad y por inclinación, mi destino está señalado en un campo, o en cuarteles. El bufete es para mí un lugar de suplicio. Mis inclinaciones naturales me alejan de él tanto más cuanto he alimentado y forti­ficado estas inclinaciones por todos los medios que he tenido a mi alcance, con el ­fin de impedirme a mí mismo la aceptación de un mando que es contrario al bien de la causa pública y aun a mi propio honor.

Si el Congreso general persiste, después de esta franca declaración, en encargarme del Poder Ejecutivo, yo cederé sólo por obediencia; pero protesto que no admitiré el título de presidente sino por el tiempo que dure la guerra y bajo la condición de que se me autorice para continuar la compaña a la cabeza del ejército, dejando todo el gobierno del Estado á S.E. el general Santander, que tan justamente ha merecido la elección del Congreso general para vicepresidente, y cuyos talentos, virtudes, celo y actividad ofrecen a la República el éxito más completo en su administración.

Tengo el honor de ser, con la más alta consideración, de V. E. el más atento y obediente servidor.

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