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Mostrando las entradas de agosto, 2020

El corazón delator

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  EL CORAZÓN DELATOR  EDGAR ALLAN POE ¡ES CIERTO! SIEMPRE HE SIDO NERVIOSO!, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia. Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradua...

Canto de los hijos en marcha

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  CANTO DE LOS HIJOS EN MARCHA  Andrés Eloy Blanco Madre, si me matan, que no venga el hombre de las sillas negras; que no vengan todos a pasar la noche rumiando pesares, mientras tú me lloras; que no esté la sala con los cuatro cirios y yo en una urna, mirando hacia arriba; que no estén las mesas llenas de remedios, que no esté el pañuelo cubriéndome el rostro, que no venga el mozo con la tarjetera, ni cuelguen las flores de los candelabros ni estén mis hermanas llorando en la sala, ni estés tú sentada, con tu ropa nueva. Madre, si me matan, que no venga el hombre de las sillas negras. Lléname la casa de hombres y mujeres que cuenten el último amor de su vida; que ardan en la sala flores impetuosas, que en dos grandes copas quemen melaleuca, que toquen violines el sueño de Schuman; los frascos rebosen de vino y perfumes; que me miren todos, que se digan todos que tengo una cara de soldado muerto. Lléname la casa de flores regaladas, como en una se...

Píntame angelitos negros

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  PÍNTAME ANGELITOS NEGROS  Andrés Eloy Blanco --Ay, compadrito del alma, ¡Tan sano que estaba el negro! Yo no le acataba el pliegue, yo no le miraba el hueso; como yo me enflaquecía, lo medía con mi cuerpo, se me iba poniendo flaco como yo me iba poniendo. Se me murió mi negrito; dios lo tendría dispuesto; ya lo tendrá colocao como angelito de Cielo.  --Desengáñese, comadre, que no hay angelitos negros.  Pintor de santos de alcoba, pintor sin tierra en el pecho, que cuando pintas tus santos no te acuerdas de tu pueblo, que cuando pintas tus Vírgenes pintas angelitos bellos, pero nunca te acordaste de pintar un ángel negro.  Pintor nacido en mi tierra, con el pincel extranjero, pintor que sigues el rumbo de tantos pintores viejos, aunque la Virgen sea blanca, píntame angelitos negros.  ¿No hay un pintor que pintara angelitos de mi pueblo? Yo quiero angelitos blancos con angelitos morenos. Ángel de buena familia no ba...

Silva a la agricultura de la zona tórrida

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SILVA A LA AGRICULTURA DE LA ZONA TÓRRIDA  ANDRÉS BELLO   ¡Salve, fecunda zona, que al sol enamorado circunscribes el vago curso, y cuanto ser se anima en cada vario clima, acariciada de su luz, concibes! Tú tejes al verano su guirnalda de granadas espigas; tú la uva das a la hirviente cuba; no de purpúrea fruta, o roja, o gualda, a tus florestas bellas falta matiz alguno; y bebe en ellas aromas mil el viento; y greyes van sin cuento paciendo tu verdura, desde el llano que tiene por lindero el horizonte, hasta el erguido monte, de inaccesible nieve siempre cano. Tú das la caña hermosa, de do la miel se acendra, por quien desdeña el mundo los panales; tú en urnas de coral cuajas la almendra que en la espumante jícara rebosa; bulle carmín viviente en tus nopales, que afrenta fuera al múrice de Tiro; y de tu añil la tinta generosa émula es de la lumbre del zafiro. El vino es tuyo, que la herida agave para los hijos vierte del Anahuac feliz; y la ...